
Transformers meets Santiago Segura.
(via sondervorstellung)
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Transformers meets Santiago Segura.
(via sondervorstellung)
Cada día reconozco lo que está vivo y lo que ha muerto, pero no repitas lo que digo hasta que el oro venga del limbo. Entonces todos las historias se contarán, mientras tú y yo pasamos frío, pero no pienses que es el final, porque sólo acaba de empezar.
Y cuando lo hecho hecho está, lo hecho se va. Y verás que este sentimiento se pasa, por cada lágrima derramada por vergüenza, habrá alguien a quien culpar. Pero por cada crimen que he cometido, habrá un castigo que vaya conmigo. Y hay que aceptar las consecuencias, deshacerme del ruido que atormenta mis oídos, que hace que mis días sean años.
Pero que lo hecho hecho está, y lo hecho se va. Y verás pasar el sentimiento, pásalo.
El alma se me cae al suelo con un único vistazo, rescatadme de este populacho de tantas voces pero una, la maldita grosería que lleva la poesía contra la pared. El poeta se casa con su musa silenciosa y en la paz celestial encuentra su verdadero placer, en la que el amor y la amistad forjan una alianza divina para salvaguardar las alegrías del amor que prometieron nunca dejarnos.
En el fondo de nuestros corazones ha nacido lo que nuestros tímidos labios nunca osaron pronunciar, ¡y da igual si es bueno o malo!, está destinado a nunca ser olvidado. Y sólo cuando la marea del tiempo amaine, llegará a nosotros un nuevo día, reluciente por el momento que se va. Sólo la posteridad valora aquello que perdura.
Capítulo 30
- Un malentendido como todo, che. Pero el café es digno de la ocasión. ¿Te tomaste toda la caña?
- Vos sabés, el velatorio…
- El cuerpecito, claro.
- Ronald bebió como un animal. Estaba realmente afligido, nadie sabía por qué. Babs, celosa. Hasta Lucía lo miraba sorprendida. Pero el relojero del sexto trajo una botella de aguardiente, y alcanzó para todos.
- ¿Vino mucha gente?
- Esperá, estábamos los del Club, vos no estabas (“No, yo no estaba”), el relojero del sexto, la portera y la hija, una señora que parecía una polilla, el cartero de los telegramas se quedó un rato, y los de la policía olfateaban el infanticidio, cosas así.
- Me asombra que no hayan hablado de la autopsia.
- Hablaron. Babs armó una de a pie, y Lucía… Vino una mujer, estuvo mirando, tocando… Ni cabíamos en la escalera, todo el mundo afuera y un frío. Algo hicieron, pero al final nos dejaron tranquilos. No sé cómo el certificado fue a parar a mi cartera, si querés verlo.
- No, seguí contando. Yo te escucho aunque no parezca. Dale nomás, che. Estoy muy conmovido. No se nota pero podés creerme. Yo te escucho, dale viejo. Me represento perfectamente la escena. No me vas a decir que Ronald no ayudó a bajarlo por la escalera.
- Sí, él y Perico y el relojero. Yo acompañaba a Lucía.
- Por delante.
- Y Babs cerraba la marcha por Etienne.
- Por detrás.
- Entre el cuarto y el tercer piso se oyó un golpe terrible. Ronald dijo que era el viejo del quinto, que se vengaba. Cuando llegue mamá le voy a pedir que trabe relación con el viejo.
- ¿Tu mamá? ¿Adgalle?
- Es mi madre, en fin, la de Herzegovina. Esta casa le va a gustar, ella es profundamente receptiva y aquí han pasado cosas… No me refiero solamente a la muñeca verde.
- A ver, explicá por qué es receptiva tu mamá, y por qué la casa. Hablemos., che, hay que rellenar los almohadones. Dale con la estopa.
Ayer soñé que alguien entraba en nuestro piso. Una cara conocida, pero que nunca me presentaron. Llegó, se sentó, se levantó, se sirvió una copa y removió el hielo. Se acercó. Se acercó a mí.
Yo estaba en nuestra terraza. Había flores, mesas de vidrio, un pequeño sofá blanco y la ciudad a mis pies. Yo dormía, un libro yacía encima de mi pecho, sudado, por el calor y la humedad de la primavera. No recuerdo de qué trabajaba o por qué vivía allí, pero era un sitio en el que había estado en otro sueño.
La cara conocida se acercó a mí, me desperté, pero deliraba. Tenía fiebre, había veneno en mi whiskey cola, había fumado demasiado y el calor. Joder el calor. La cara se sentó encima de mí, le dije que adiós, que no quería. Me forzó, le dije que no, pero me respondió que yo era un animal, que no podría reprimir mis instintos mucho tiempo. Y mi bebida tenía veneno, se volvía gris. Probé la suya, muy dulce, refrescante, una brisa de verano al rescate. Follamos, me golpeó y rompió una maceta con mi oreja izquierda.
Me desperté, me dijo que volvería a por mí y esta vez ataqué primero. Mis manos alrededor de su cuello, primero empezó como defensa, prevención a una muerte anunciada. Luego me disfracé de muerte anunciada y la cara desconocida se volvió roja, tan roja, que palideció. Me senté, miré el techo y encendí un cigarro. Me rasqué la oreja izquierda y busqué mi bebida. Me dormí. Visite la profundidad y conocí el amor.
Me desperté, mi mano estaba contigo. Me dijiste que habías estado conmigo toda la noche, que tenía fiebre. Te dije que no temieses, que estaría allí siempre. Respondiste que a dónde iba ir. Y me dormí en la profundidad del recuerdo.
Antes de que caigas inconsciente, me gustaría disfrutar de otro beso, una última oportunidad de veloz confusión. Los días ya no brillan y son dolorosos, sálvame debajo de tu lluvia suave. El momento en el que escapaste era un poco revuelto, pero te atraparé otra vez.
Dime dónde se esconde tu libertad, las calles son campos que nunca mueren. Líbrame de las razones por las que lloras y por las que yo vuelo.
La barca de cristal se está llenando, de miles de chicas, de miles de encantos. Mil millones de formas de pasar el rato.
Cuando vuelva, te lo haré saber.

Las oleadas no quieren clemencia, algunos las disfrutan y otros les son indiferentes. Los copos de nieve que caen en mayo, la naturaleza a su ritmo, un canto de la tierra, un padre que gobierna los campos mientras los jóvenes esperan que los viejos comprendan.
Las señas ya oxidadas, las heridas abiertas, los caminos rotos, eran todos para mí, una guía en cierta manera.
Y el hombre del momento, ha hecho su última reverencia mientras el telón se cae.
Me parece genial el retrato.
(via pawelrossa)
“Awhile back a friend of mine forwarded me a site (http://hartter.blogspot.com/2009/11/misc.html) where artist Sean Hartter made posters of films that, title wise, we were familiar with, but there was a slight difference; they were remade as if they belonged to a different era or a different genre, the name of the movie was there, but the actors were different, the style was different, and I loved the concept. So I went forward with this theme; what if movies we were all familiar with were made in a different slice of time? Who would be in it? Who would direct it? So here we are…”

Ola de mutilación.
Takahiro Kimura does some of the most fascinating abstract portraiture I’ve ever seen.
It’s beautiful, alluring and bold.
What’s not to like?

Y con sus señorías las últimas noticias:
El mundo comunista se desmorona, y los capitalistas sólo rompen corazones. La razón: el dinero, la gente sólo dice “Louie Louie, me las piro vampiro”.
Me informan que una muchacha muy guapa me espera, pero es que estoy más doblado que Fiódor Dostoyevski, y me replanteo el sentido de mi vida (otra vez). Y yo sólo digo “Louie Louie, me las piro vampiro”.
Conectamos en directo:
-Esto… no sé tío. Les damos seguridad social, abrigamos a los sintechos, la paz mundial, becas, ayudas y educación. Que no sé, joder, que lo intento hacer lo mejor posible… pero es que joder, después de Gorbachov y Bush… vale que el muro cayó, pero nos falta algo, ¿no?
Ay Louie Louie, vente conmigo, y digamos juntos “me las piro vampiro”.